Top 5 de las Playas Más Tranquilas de Tenerife que Tienes que Descubrir

Top 5 de las Playas Más Tranquilas de Tenerife que Tienes que Descubrir

¿Sueñas con una escapada a la playa donde el único sonido sea el murmullo de las olas y el susurro de la brisa? En Tenerife, famosa por su animado sur y sus extensas playas de arena dorada, también se esconden auténticos remansos de paz. Lejos del bullicio y las multitudes, existen calas y playas que […]

Redacción Curiosidades hace 4 meses · min

¿Sueñas con una escapada a la playa donde el único sonido sea el murmullo de las olas y el susurro de la brisa? En Tenerife, famosa por su animado sur y sus extensas playas de arena dorada, también se esconden auténticos remansos de paz. Lejos del bullicio y las multitudes, existen calas y playas que parecen detenidas en el tiempo, ideales para desconectar, leer un libro o simplemente contemplar el horizonte sin prisas.

Este artículo es tu guía definitiva para encontrar esos paraísos escondidos. Hemos buscado y seleccionado las playas que cumplen a rajatabla con la condición de ser las más tranquilas de la isla. No son las más grandes ni las más famosas, pero sí aquellas donde la calma es la verdadera protagonista. Descubre playas de callados pueblos pesqueros, accesos que filtran a los visitantes y entornos naturales que invitan al relax absoluto.

Olvídate de las tumbonas en fila y el ambiente festivo. Aquí te revelamos los secretos mejor guardados de Tenerife para disfrutar de una jornada de playa en completa serenidad. Prepárate para explorar desde recónditas calas de piedra hasta largas extensiones de arena casi vacías, perfectas para un paseo en solitario. ¡Sigue leyendo y encuentra tu refugio perfecto!

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1. Playa de El Puertito

En el pequeño y auténtico pueblo pesquero de El Puertito, al sur de Adeje, se encuentra esta joya de calma. No es una playa para tomar el sol extensamente, sino para sumergirse en una experiencia de paz absoluta. Se trata de una piscina natural protegida por un rompeolas, donde el agua del mar entra creando un remanso cristalino y tranquilo, perfecto para familias con niños pequeños o para hacer snorkel sin preocupaciones.

El entorno es puramente local. Rodeada de las casitas bajas y blancas del pueblo y con algún que otro bar-restaurante familiar, la atmósfera es de una tranquilidad rural. No hay servicios de hamacas ni sombrillas, ni música a todo volumen. El sonido de fondo es el de las conversaciones relajadas de los vecinos y el chapoteo suave del agua. Su acceso, algo escondido entre las calles del pueblo, actúa como filtro natural, manteniéndola alejada de las grandes oleadas de turistas.

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Es el lugar ideal para quienes buscan una mañana o una tarde de relax auténtico, lejos de cualquier tipo de aglomeración. La combinación de agua calmada, un pueblo con encanto y la ausencia total de bullicio la convierten, sin duda, en una de las playas más tranquilas de Tenerife.

2. Playa de La Tejita

La extensa Playa de La Tejita, ubicada en el municipio de Granadilla de Abona y lindando con la Reserva Natural del Médano, es un paraíso para los amantes del espacio y la tranquilidad. Con casi 1.2 kilómetros de longitud de arena dorada y fina, su gran tamaño es su mayor virtud: siempre hay un rincón vacío. Aunque la zona más cercana al acceso y al emblemático cono volcánico de Montaña Roja puede tener algo más de ambiente, basta con caminar unos cientos de metros para encontrar una soledad casi absoluta.

Es una playa natural, sin urbanizar, por lo que carece de servicios como duchas o alquiler de hamacas (aunque suele haber algún chiringuito básico en temporada alta). Esto, unido a su orientación, la hace muy popular entre nudistas, especialmente en los extremos más alejados, contribuyendo a su ambiente relajado y respetuoso. El viento suele ser constante, lo que la hace famosa para deportes como el windsurf y el kitesurf, pero el sonido del viento y las olas solo añaden a su sensación de libertad y paz.

Si buscas una playa donde poder dar largos paseos sin cruzarte con casi nadie, tumbarte en la arena sin que nadie pise tu toalla y sentir la inmensidad del océano Atlántico, La Tejita es tu destino. Su belleza salvaje y su capacidad para absorber visitantes sin saturarse la hacen única.

3. Playa de El Bollullo

Al norte de la isla, cerca del municipio de La Orotava, se esconde una de las playas más bellas y vírgenes de Tenerife: El Bollullo. Su acceso, una caminata de unos 15-20 minutos por un sendero desde el pequeño aparcamiento, es el primer filtro que garantiza su tranquilidad. No es una playa a la que se llegue por pereza, lo que preserva su estado natural y sereno.

Rodeada de imponentes acantilados y con la frondosa vegetación del valle de La Orotava como telón de fondo, el paisaje es espectacular. La playa es de arena oscura volcánica y piedras, y el oleaje suele ser fuerte, por lo que no siempre es apta para el baño (es crucial extremar la precaución y respetar las banderas). Precisamente por esto, no atrae a familias con niños ni a grandes grupos, sino a quienes buscan un contacto puro con la naturaleza.

El ambiente aquí es de contemplación. No hay servicios, solo la naturaleza en estado puro. Es el lugar perfecto para desconectar del mundo, escuchar el poderoso sonido del mar, leer o meditar. La recompensa del camino y la ausencia total de desarrollo urbanístico convierten a El Bollullo en un santuario de paz casi obligatorio para los buscadores de tranquilidad.

4. Playa de Antequera

Si hablamos de playas tranquilas, la Playa de Antequera es la definición misma del concepto «de difícil acceso». Situada en el macizo de Anaga, Reserva de la Biosfera, solo es accesible en barco (desde San Andrés o desde Punta del Hidalgo) o mediante una exigente ruta de senderismo de varias horas. Esta barrera logística la convierte, sin discusión, en una de las playas más solitarias y tranquilas de toda Tenerife.

Se trata de una larga playa de cantos rodados y arena oscura, rodeada por acantilados de vértigo y una naturaleza salvaje e intacta. No hay ningún tipo de servicio, ni siquiera un chiringuito. Eres tú, el mar y las montañas. El silencio solo se ve interrumpido por las olas y los graznidos de las aves marinas. Es un destino para aventureros y para quienes valoran la recompensa de la soledad absoluta.

Visitar Antequera es una experiencia casi mística. La sensación de estar en un lugar remoto, ajeno al ritmo de la isla, es total. Es importante ir muy bien preparado con agua, comida, protección solar y calzado adecuado, y siempre informarse de las condiciones del mar y la marea. Para los amantes del senderismo y la naturaleza en estado puro, no hay playa más tranquila que esta.

5. Playa de Los Patos

En el Valle de la Orotava, cerca del núcleo de El Rincón, se encuentra la Playa de Los Patos. Es otra de esas playas del norte que mantienen su esencia gracias a un acceso no inmediato (requiere bajar una larga escalera de piedra) y a su carácter natural y fuerte oleaje, que la hace más popular entre surfistas que entre bañistas casuales.

De arena negra y fina, rodeada de acantilados y con un charco natural en uno de sus extremos, ofrece un entorno muy auténtico. Durante la semana y fuera de los meses de verano, es común tener grandes tramos de arena para uno mismo. El ambiente es relajado y deportivo, sin música ni animación, centrado en el poder del océano.

Aunque tiene más servicios que otras playas de esta lista (como un pequeño quiosco-bar), su fama de playa de surf y su ubicación en una zona menos masificada que el sur turístico la mantienen como un remanso de paz comparativo. Es ideal para quienes buscan la energía del mar del norte pero quieren evitar las playas más concurridas de la zona, como Playa Jardín o Martiánez.

Conclusión

Tenerife demuestra que más allá de sus destinos turísticos más famosos, guarda con celo auténticos santuarios de paz playeros. Desde la piscina natural familiar de El Puertito hasta la salvaje y remota Antequera, pasando por las extensas y ventosas arenas de La Tejita o las recónditas calas del norte como El Bollullo y Los Patos, la oferta de tranquilidad es vasta y variada.

La clave común a todas ellas es, precisamente, aquello que las hace especiales: accesos que requieren un pequeño esfuerzo, entornos naturales poco urbanizados y una orientación que prioriza la experiencia natural sobre los servicios masivos. Son playas para conectar con uno mismo, con la naturaleza y con el ritmo pausado del mar.

Así que, si en tu próxima visita a la Isla de la Eterna Primavera lo que anhelas es silencio, espacio y calma, ya tienes tu mapa del tesoro. Escoge la que más se adapte a tu espíritu aventurero y prepárate para descubrir la faceta más serena y auténtica de Tenerife.

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