¿Imaginas sumergirte en aguas de un azul cristalino, rodeado de rocas esculpidas por el mar y el viento, en un entorno de naturaleza salvaje? Formentera, la hermana pequeña de las Pitiusas, es famosa por sus playas de arena blanca, pero guarda un secreto aún más íntimo y espectacular: sus piscinas naturales. Estas formaciones rocosas, creadas por la erosión marina a lo largo de milenios, son auténticos jacuzzis naturales donde el agua del Mediterráneo se calma y se vuelve transparente.
En este artículo, te llevamos a descubrir las mejores piscinas naturales de Formentera. No son simples charcos, sino piscinas de tamaño considerable, perfectas para un baño tranquilo, hacer snorkel o simplemente maravillarte con la fuerza de la naturaleza. Te contamos exactamente cómo llegar a cada una, qué precauciones tomar y qué hace especial a cada uno de estos rincones. Prepárate para explorar la cara más salvaje y auténtica de Formentera.
1. Cala Saona: La Piscina Natural de Aguas Turquesas
La piscina natural de Cala Saona es, sin duda, la más famosa y accesible de Formentera. Se encuentra en el extremo oeste de la cala, justo después de la zona de arena. Lo que la hace única es su combinación de aguas tranquilas y profundas, con un color turquesa intenso que contrasta con el rojizo de las rocas de arenisca.
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Para llegar, solo tienes que caminar por la orilla hacia la izquierda (mirando al mar) hasta encontrar la formación rocosa que la protege del mar abierto. Es lo suficientemente grande como para que varias personas puedan disfrutarla a la vez. Es un lugar ideal para familias, ya que el oleaje queda amortiguado, y para los amantes del snorkel, pues su fondo rocoso está lleno de vida marina. El atardecer desde aquí es simplemente mágico.
2. Punta Rasa (Es Trucadors): El Laberinto de Piscinas en el Norte
En la península de Es Trucadors, en el norte de Formentera, se encuentra Punta Rasa. Esta zona no es una sola piscina, sino un increíble laberinto de canales y pozas naturales tallados en la roca caliza. El agua aquí es extraordinariamente transparente y poco profunda en muchas zonas, lo que la hace perfecta para caminar y explorar.
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La peculiaridad de estas piscinas es su dinamismo. Con la marea baja, quedan aisladas y se calientan con el sol. Con la marea alta, el mar las llena de vida. Es un lugar de una belleza casi lunar, donde el blanco de la roca y el azul del cielo se funden. Es imprescindible llevar calzado de roca para caminar con seguridad y explorar cada rincón de este paraíso geológico.
3. Caló des Mort (Cala en Baster): La Piscina Secreta del Sur
Escondida cerca de la playa de Cala en Baster, al sur de la isla, se encuentra Caló des Mort. Esta piscina natural es una de las más pintorescas y fotogénicas. Se accede a ella a través de un pequeño camino de tierra o bajando con cuidado por las rocas desde la zona de la cala.
La piscina está perfectamente delimitada por las rocas, formando una especie de bañera ovalada de tamaño considerable. El agua suele estar muy calmada y es ideal para un baño relajante en soledad, ya que no es tan masificada como otros puntos. El entorno es árido y salvaje, ofreciendo una sensación de desconexión total. Es el lugar perfecto para quienes buscan paz y una conexión íntima con el mar.
4. S’Espalmador: La Piscina de la Isla Desierta
S’Espalmador es un islote deshabitado situado al norte de Formentera, al que se puede llegar caminando desde la playa de Ses Illetes cuando la marea está baja. En su costa este, frente a Formentera, se forman varias piscinas naturales de gran belleza.
Estas piscinas son especiales por su ubicación en una reserva natural. Estás bañándote en aguas vírgenes, rodeado únicamente por naturaleza. Son menos profundas que las de Cala Saona, pero su arena blanca y su agua cristalina las hacen ideales para familias. Después del baño, puedes subir a la duna de S’Espalmador para disfrutar de una vista panorámica inigualable de las dos islas. Recuerda que es una zona protegida: no dejes basura y respeta el entorno.
5. Es Caló de Sant Agustí: La Piscina de los Pescadores
En la costa este, en la zona de Sant Ferran, se encuentra el antiguo puerto pesquero de Es Caló. Justo al sur de este encantador enclave, siguiendo el sendero de la costa, aparecen varias pozas y piscinas naturales esculpidas en la roca.
Estas piscinas tienen un carácter auténtico y tradicional. No son tan grandes como otras, pero su encanto radica en el entorno: barcas de pesca varadas, casitas blancas y el constante ir y venir de las embarcaciones. El agua es tranquila y está protegida del viento de poniente. Es un lugar perfecto para combinar un baño con una visita al pueblo y disfrutar de la Formentera más local y tranquila, lejos de las multitudes.
Las piscinas naturales de Formentera son mucho más que simples lugares para bañarse; son el resultado de un diálogo milenario entre la roca y el mar. Desde la famosa y accesible piscina de Cala Saona hasta el laberinto salvaje de Punta Rasa, pasando por la secreta Caló des Mort, las vírgenes de S’Espalmador y las tradicionales de Es Caló, cada una ofrece una experiencia única. Recuerda siempre respetar estos frágiles ecosistemas: no uses cremas solares no biodegradables, no te lleves «recuerdos» como piedras o conchas, y no dejes ningún rastro de tu visita. Así, estas joyas naturales seguirán brillando para todos los que, como tú, buscan la magia oculta de la isla.