¿Sabías que Asia es la cuna de algunas de las razas caninas más fascinantes y antiguas del mundo? Desde los majestuosos perros guardianes de las montañas hasta los pequeños compañeros de la realeza, el continente asiático ha dado origen a una increíble diversidad de razas con historias milenarias.
En este recorrido por la cinología oriental, descubrirás perros que han acompañado a emperadores, protegido templos y sobrevivido en los entornos más extremos. Cada una de estas razas representa un pedazo vivo de historia y cultura que ha perdurado a través de los siglos.
Prepárate para conocer las características únicas, los orígenes históricos y las curiosidades más interesantes de estos increíbles compañeros de cuatro patas. Desde Japón hasta Turquía, pasando por China y el Tíbet, te presentamos un completo ranking de las razas asiáticas más destacadas que han conquistado corazones en todo el mundo.
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Akita Inu – El Tesoro Nacional de Japón

Famoso por Hachiko, el Akita Inu es el Monumento Natural de Japón y símbolo de lealtad eterna.
Originario de la región de Akita en Japón, este imponente perro es considerado tesoro nacional desde 1931. Con una historia que se remonta al siglo XVII, el Akita Inu fue inicialmente utilizado para la caza mayor de animales como osos y ciervos. Su constitución robusta y pelaje denso lo hacen perfectamente adaptado a los fríos inviernos japoneses. La raza ganó fama internacional gracias a Hachiko, el fiel perro que esperó a su dueño fallecido durante años en la estación de Shibuya.
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Los Akita Inu son conocidos por su lealtad extrema y naturaleza reservada. Poseen una personalidad independiente pero profundamente dedicada a su familia. Su doble capa de pelaje requiere cepillado regular, especialmente durante las épocas de muda. Aunque pueden ser distantes con extraños, forman vínculos inquebrantables con sus dueños, característica que los ha convertido en símbolos de lealtad en la cultura japonesa.
Shiba Inu – La Sonrisa Japonesa

Sus arrugas sueltas y su piel áspera fueron diseñadas originalmente para protegerlo en combates y caza.
El Shiba Inu es la raza japonesa más pequeña de las seis nativas del país y una de las más antiguas, con registros que datan del 300 a.C. Originalmente criado para la caza de aves y pequeños animales en las montañas de Japón, este perro de expresión alerta y cola enroscada ha ganado popularidad mundial por su apariencia similar a un zorro y su personalidad única. El nombre «Shiba» significa «pequeño» en japonés, refiriéndose a su tamaño compacto.
Conocidos por su carácter independiente y a veces testarudo, los Shiba Inu son extremadamente limpios y a menudo se les compara con los gatos en su comportamiento. Emiten un característico «grito Shiba» cuando están emocionados o molestos. Su inteligencia y curiosidad los hacen excelentes compañeros, aunque requieren paciencia en el entrenamiento. Su popularidad se ha disparado en internet gracias a memes como «Doge».
Shar Pei – Las Arrugas de la Antigua China

Sus arrugas sueltas y su piel áspera fueron diseñadas originalmente para protegerlo en combates y caza.
Proveniente de la provincia de Guangdong en China, el Shar Pei es inmediatamente reconocible por sus profundas arrugas y lengua azul-negra. Esta raza tiene una historia que se remonta a la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), donde fueron utilizados como perros guardianes, de caza y de pelea. Durante la Revolución Cultural China, la raza casi se extinguió, pero fue rescatada por criadores estadounidenses en la década de 1970.
Las arrugas del Shar Pei servían originalmente como protección durante las peleas, haciendo difícil que otros perros los mordieran efectivamente. Su piel suelta y áspera (Shar Pei significa «piel de arena» en cantonés) y su temperamento tranquilo pero alerta los convierte en excelentes perros de compañía. Requieren atención especial a sus pliegues cutáneos para prevenir infecciones y son conocidos por su devoción hacia una sola persona.
Chow Chow – El León Asiático

Con su melena de león y lengua azul, el Chow Chow era el guardián favorito de los templos y palacios de la dinastía Tang.
Con una historia documentada de más de 2,000 años, el Chow Chow es una de las razas más antiguas del mundo. Originario del norte de China, fue utilizado como perro de caza, guardián y de trineo. Su apariencia leonina y lengua azul-negra lo hacen inconfundible. Durante la dinastía Tang, eran considerados símbolos de estatus entre la nobleza y aparecen representados en cerámicas y pinturas de la época.
Los Chow Chow son conocidos por su naturaleza independiente y reservada, a menudo descritos como «de un solo dueño». Su doble capa de pelaje puede ser áspera o suave y requiere cepillado frecuente. A diferencia de la mayoría de razas, tienen una conformación única en las patas traseras que les da su característico andar «en zancos» o rígido. Son perros limpios y relativamente tranquilos, pero requieren socialización temprana.
Pug – El Encanto de la Realeza China

Antiguamente, los Pugs eran tan reverenciados que tenían sus propios sirvientes en la corte imperial china.
El Pug tiene sus orígenes en la China imperial, donde eran mascotas apreciadas por los monjes budistas y la nobleza. Documentos históricos muestran que existían durante la dinastía Shang alrededor del 400 a.C. Llegaron a Europa a través de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y se convirtieron en la raza favorita de la Casa de Orange en los Países Bajos. Su nombre podría derivar del latín «pugnus» (puño), por su rostro aplanado que se asemeja a un puño humano.
Estos pequeños perros son conocidos por su personalidad alegre y juguetona. Su rostro arrugado y ojos expresivos los han hecho populares en todo el mundo. Los Pugs son excelentes perros de compañía, adaptables a diferentes estilos de vida. Requieren atención especial a sus pliegues faciales y pueden tener problemas respiratorios debido a su estructura braquicéfala. Su naturaleza sociable los hace ideales para familias.
Lhasa Apso – El Guardián de los Templos Tibetanos

Criado por monjes budistas, se creía que el Lhasa Apso albergaba las almas de los lamas reencarnados.
Originario del Tíbet, el Lhasa Apso era criado exclusivamente en monasterios budistas y hogares de la nobleza. Su nombre significa «perro león tibetano» y se creía que eran la reencarnación de lamas. Según la tradición, estos perros traían buena suerte y protegían contra espíritus malignos. Eran considerados tan valiosos que nunca se vendían, solo se regalaban como símbolo de máximo respeto.
Con su largo pelaje que llega hasta el suelo y su expresión alerta, el Lhasa Apso es un perro pequeño pero resistente. Su doble capa los protegía del clima extremo del Himalaya. Son conocidos por su naturaleza alerta e independiente, excelentes perros guardianes a pesar de su tamaño. Requieren aseo regular para mantener su pelaje libre de enredos y tienen una longevidad notable, frecuentemente viviendo más de 15 años.
Pekinés – El Perro León Imperial

La leyenda dice que el Pekinés es el fruto del amor entre un león y una mona, heredando la valentía de uno y el afecto de la otra.
El Pekinés tiene una historia real que se remonta a la China imperial, donde eran exclusivos del palacio del emperador. Durante siglos, robar uno de estos perros estaba castigado con la muerte. Según la leyenda, son el resultado del romance entre un león y una mona, recibiendo el coraje del primero y el afecto de la segunda. Fueron llevados a Occidente después del saqueo del Palacio de Verano en 1860.
Con su andar rodante y expresión digna, el Pekinés mantiene su aire real. Su largo pelaje requiere cuidado meticuloso y su estructura facial plana necesita atención especial. Son conocidos por su valentía desproporcionada a su tamaño y su lealtad hacia sus dueños. Aunque independientes, forman fuertes vínculos y pueden ser bastante protectores. Su personalidad segura los ha hecho populares durante siglos.
Tosa Inu – El Gigante Japonés

Considerado el «Sumo» del mundo canino, el Tosa Inu combina un tamaño masivo con una paciencia ceremonial.
Desarrollado en la prefectura de Kochi, Japón, el Tosa Inu es una raza relativamente moderna creada en el siglo XIX cruzando el Shikoku Ken con razas europeas como Mastines, Bulldogs y Pointers. Fueron desarrollados específicamente para combates de perros, una tradición que continúa en Japón donde estos eventos son ceremoniales y altamente regulados. A diferencia de las peleas occidentales, en Japón se valora la resistencia y la técnica sobre la agresividad.
El Tosa Inu es un perro masivo que puede alcanzar hasta 90 kg, conocido por su temperamento tranquilo y paciencia. Son extremadamente leales a sus familias pero reservados con extraños. Requieren dueños experimentados debido a su tamaño y fuerza. A pesar de su historia como perro de combate, son notablemente tranquilos en el hogar cuando están bien socializados y entrenados. En muchos países están sujetos a legislación específica por considerarse razas potencialmente peligrosas.
Thai Ridgeback – La Raza Primitiva de Tailandia

Una de las pocas razas en el mundo con una cresta natural en la espalda, el Thai Ridgeback es una joya primitiva.
El Thai Ridgeback es una raza antigua originaria del este de Tailandia, donde se desarrolló de forma aislada durante siglos. Utilizado como perro de caza y guardián en aldeas rurales, es una de las pocas razas con el característico «ridge» o cresta de pelo que crece en dirección opuesta a lo largo del lomo. Estudios genéticos confirman que es una de las razas más primitivas, con poca mezcla con razas occidentales.
Esta raza es conocida por su excelente condición atlética y capacidad de salto. Son perros independientes y reservados que forman fuertes lazos con su familia. Su pelaje corto requiere poco mantenimiento y pueden presentarse en cuatro colores: negro, azul, rojo y cervato. Como raza primitiva, mantienen muchos comportamientos de sus ancestros salvajes, incluyendo una notable inteligencia para resolver problemas.
Jindo Coreano – El Héroe Nacional de Corea

Tesoro Nacional de Corea, el Jindo es famoso por su increíble instinto de orientación para volver a casa.
Originario de la isla de Jindo en Corea del Sur, esta raza es considerada tesoro nacional desde 1938. Con una historia que se remonta siglos atrás, fueron desarrollados como perros de caza versátiles, capaces de cazar desde ciervos hasta tejones. Su lealtad legendaria se demostró con casos documentados de Jindos que recorrieron cientos de kilómetros para reunirse con sus dueños. En 2012, un Jindo llamado Baekgu apareció en medios internacionales tras caminar 300 km para volver a su hogar original.
Los Jindos son conocidos por su inteligencia excepcional y fuerte instinto territorial. Tienen un notable sentido de orientación y son extremadamente limpios, mostrando hábitos similares a los gatos. Su doble capa los protege del clima y mudan estacionalmente. Son reservados con extraños pero profundamente leales a sus familias. El gobierno coreano regula estrictamente su exportación para preservar la pureza de la raza.
Tibetan Mastiff – El Guardián del Himalaya

«Alto como un burro y con voz de león», así describió Marco Polo a estos guardianes legendarios del Tíbet.
El Tibetan Mastiff (Mastín Tibetano) es una de las razas más antiguas y grandes del mundo, con registros que datan de 1100 a.C. en el Tíbet. Criados por nómadas para proteger rebaños y monasterios de lobos y leopardos de las nieves, estos gigantes pueden pesar hasta 90 kg. Marco Polo los describió en sus viajes como «altos como un burro y con la voz de un león». Su imponente presencia y melena leonina los hacen inconfundibles.
Estos mastines son conocidos por su naturaleza protectora e independiente. Son perros nocturnos por naturaleza, característica desarrollada para estar más alertas cuando los depredadores son más activos. Su grueso pelaje double coat los protege de temperaturas extremas que pueden alcanzar -40°C en el Himalaya. Requieren dueños experimentados debido a su tamaño y fuerte instinto guardián. En 2014, un Tibetan Mastiff se vendió en China por un precio récord, convirtiéndose en uno de los perros más caros del mundo.
Conclusión
Asia ha dado al mundo algunas de las razas caninas más fascinantes y diversas, cada una con historias únicas que reflejan las culturas y tradiciones de sus países de origen. Desde el leal Akita Inu japonés hasta el majestuoso Tibetan Mastiff del Himalaya, estas razas representan siglos de desarrollo canino en entornos y para propósitos específicos. Muchas han sobrevivido contra todo pronóstico, preservando características genéticas únicas que las hacen verdaderos tesoros vivientes.
La popularidad global de estas razas asiáticas demuestra cómo las cualidades desarrolladas durante siglos -ya sea la lealtad del Jindo, la elegancia del Pekinés o la fuerza del Tosa- continúan resonando con los amantes de los perros en todo el mundo. Cada una de estas razas ofrece no solo compañía, sino también un vínculo tangible con las ricas historias y tradiciones del continente asiático, manteniendo vivo el legado cultural a través de generaciones.