¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las cumbres que desafían el cielo en el norte de África? Marruecos, famoso por sus desiertos, medinas y cultura vibrante, esconde un secreto geográfico de primer orden: la imponente cordillera del Atlas. Este sistema montañoso, que se extiende como una columna vertebral a lo largo del país, alberga algunos de los picos más altos y espectaculares del continente africano. Pero, ¿cuáles son exactamente las montañas más altas de Marruecos?
En este artículo, te llevaremos en un viaje virtual a las alturas para descubrir los cinco gigantes que superan la barrera de los 4.000 metros. No solo conocerás sus nombres y altitudes exactas, sino que también explorararemos su ubicación, la dificultad para escalarlas, las expediciones más famosas y las curiosidades que las rodean. Si estás buscando información sobre las cimas más elevadas del reino alauita, las rutas de trekking en el Alto Atlas o simplemente quieres sorprenderte con paisajes de otro planeta, has llegado al lugar correcto. Prepárate para conocer a los verdaderos titanes de Marruecos.
1. Jebel Toubkal (4.167 metros): El Techo del Norte de África
Con sus 4.167 metros de altitud, el Jebel Toubkal no es solo la montaña más alta de Marruecos, sino también la cumbre más elevada de todo el norte de África y la cordillera del Atlas. Situado en el corazón del Parque Nacional de Toubkal, a unos 63 km al sur de Marrakech, este coloso es el destino de montaña por excelencia del país. Su nombre en bereber, «Adrar n Tubqal», se traduce como «la montaña que mira a todo», una descripción que le va como anillo al dedo, ya que desde su cima se obtiene una vista panorámica de 360 grados sobre un mar de picos.
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La primera ascensión registrada fue realizada en 1923 por el marqués de Segonzac y sus compañeros Vincent, Berger y Dolbeau. Hoy en día, es una ascensión no técnica muy popular entre senderistas y montañeros, aunque no exenta de desafíos. La ruta normal suele iniciarse desde el pueblo de Imlil y requiere un buen estado físico y aclimatación para evitar el mal de altura. La temporada ideal para escalarlo es de primavera a otoño, evitando los rigores del invierno, cuando la montaña se cubre de nieve y hielo. El Toubkal es, sin duda, el gran icono montañoso marroquí y una experiencia inolvidable para cualquier amante de la naturaleza.
2. Ouanoukrim (4.089 metros): La Doble Cumbre del Atlas
El macizo de Ouanoukrim, con una altitud de 4.089 metros, se alza como la segunda montaña más alta de Marruecos. Lo que hace especial a este gigante es que en realidad posee dos cumbres principales muy cercanas: el Ras Ouanoukrim (4.089 m), que es el punto más alto, y el Timesguida n’Ouanoukrim (4.083 m). Este macizo se encuentra muy cerca del Toubkal, separado por el Tizi n’Ouanoums, un collado a 3.664 metros, lo que permite a los montañeros más ambiciosos enlazar ambas ascensiones en una misma expedición.
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Aunque es menos frecuentado que su vecino más famoso, el Ouanoukrim ofrece una experiencia de trekking más solitaria y técnica. La aproximación suele realizarse también desde Imlil, y la ascensión a sus cumbres presenta tramos de escalada en roca (grado II/III) que requieren el uso de las manos y cierta experiencia en montaña. Su perfil rocoso y afilado contrasta con las formas más redondeadas de otras cimas del Alto Atlas, ofreciendo un desafío muy gratificante para quienes buscan alejarse de las rutas más concurridas y explorar la vertiente más salvaje de las montañas de Marruecos.
3. M’Goun (4.071 metros): La Gran Meseta
Conocido también como Ighil M’Goun, este pico de 4.071 metros es la tercera montaña más alta de Marruecos y la cumbre más elevada del Atlas Central. A diferencia de los picos puntiagudos del Alto Atlas occidental, el M’Goun se caracteriza por ser una extensa y larga cresta montañosa, una gran meseta de varios kilómetros de longitud que supera los 4.000 metros. Esta particularidad lo convierte en uno de los trekking de alta montaña más largos y épicos del país, conocido como la «Travesía del M’Goun».
La zona es el corazón del territorio de la tribu bereber Aït Bougmez, llamada «el Valle Feliz», y la ascensión permite sumergirse en una cultura auténtica y paisajes de gran belleza, con cañones profundos y aldeas remotas. La ruta normal no presenta grandes dificultades técnicas, pero su longitud y la altitud constante la convierten en un desafío físico considerable. La cima, una amplia loma pedregosa, ofrece unas vistas inmensas y una sensación de inmensidad única. Es una alternativa fantástica al Toubkal para quienes buscan una aventura más prolongada y culturalmente enriquecedora en las montañas marroquíes.
4. Jebel Aksoual (3.910 metros)*: El Guardián del Este
El Jebel Aksoual, con una altitud de 3.910 metros, se sitúa como una de las cumbres más importantes del Alto Atlas oriental. Aunque su altura oficial lo sitúa por debajo de la marca simbólica de los 4.000 metros, diversas fuentes y mediciones históricas lo han considerado tradicionalmente dentro del selecto grupo de «cuatromiles» del Atlas, y es ampliamente reconocido como uno de los picos más altos y significativos de Marruecos. Se alza en una región más remota y menos visitada, cerca de la población de Imilchil, famosa por su festival de bodas bereberes.
Su ascensión es una aventura para montañeros experimentados, ya que requiere una aproximación larga y suele implicar nieve y hielo en sus laderas durante buena parte del año. La ruta normal presenta pasos de escalada en hielo (grado PD/AD), por lo que es necesario el uso de crampones y piolet. El Aksoual representa la esencia de la montaña marroquí más auténtica y salvaje, lejos de los circuitos turísticos, donde el silencio y la grandiosidad del paisaje son los verdaderos protagonistas. Es un destino para puristas que buscan explorar las altas cumbres de Marruecos en su estado más puro.
*Nota: Existe cierta discrepancia en las fuentes sobre si el Aksoual supera ligeramente los 4.000 m. Las mediciones topográficas modernas más aceptadas lo sitúan en 3.910 m, pero su importancia histórica y montañera en el contexto marroquí justifica su inclusión en este ranking.
5. Jebel Tazarhart (3.995 metros): El Casi Cuatromil
El Jebel Tazarhart, con sus 3.995 metros, se queda a tan solo cinco metros de entrar en el club exclusivo de los 4.000, pero no por ello deja de ser una de las montañas más altas e impresionantes de Marruecos. Se encuentra en el macizo del Toubkal, formando parte del mismo grupo montañoso que el pico más alto, y su silueta es claramente visible desde la ruta normal de ascenso a este último. Su nombre significa «la montaña de la leona» en bereber.
Su ascensión es una excelente opción para quienes buscan aclimatarse antes de intentar el Toubkal o para aquellos que desean disfrutar de vistas espectaculares del «techo del norte de África» desde un ángulo privilegiado. La ruta, que parte del refugio de Nelter, es una escalada no técnica pero empinada, que culmina en una cresta afilada con caídas vertiginosas. Desde su cumbre, la vista del vecino Toubkal es simplemente sobrecogedora. El Tazarhart es la prueba de que en Marruecos, incluso las montañas que no llegan a la redonda cifra de los 4.000 metros, pueden ofrecer experiencias y panorámicas absolutamente memorables.
Conclusión
Las montañas más altas de Marruecos, encabezadas por el majestuoso Jebel Toubkal, son mucho más que simples cifras en un mapa. Representan la columna vertebral geográfica y cultural de un país diverso, ofreciendo desde ascensiones clásicas hasta travesías remotas por valles bereberes. Este top 5, que incluye al Toubkal (4.167 m), Ouanoukrim (4.089 m), M’Goun (4.071 m), Jebel Aksoual (3.910 m) y Jebel Tazarhart (3.995 m), muestra la riqueza y variedad del Alto Atlas marroquí. Ya sea buscando el récord de altura, una aventura técnica o una inmersión cultural, estas cumbres ofrecen desafíos y recompensas inigualables, consolidando a Marruecos como un destino de primer nivel para el montañismo y el trekking internacional.