¿Te imaginas dormir en una cama donde descansaron reyes, peregrinos medievales o samuráis? ¿Pisar suelos que han sido testigos de siglos de historia, desde las cruzadas hasta la era digital? No es un sueño, es una realidad que ofrecen los hoteles más antiguos del mundo. Estos alojamientos no son simples edificios; son instituciones vivas que han sobrevivido a guerras, plagas, revoluciones y cambios de era, adaptándose continuamente para acoger a viajeros.
En este artículo, haremos un viaje en el tiempo para descubrir los 10 hoteles en funcionamiento más antiguos del planeta. No hablamos de ruinas o museos, sino de establecimientos que, literalmente, nunca han cerrado sus puertas a los huéspedes. Desde una posada japonesa fundada por monjes hasta un hotel austriaco que sirvió a los caballeros teutónicos, cada uno tiene una historia fascinante que contar.
Prepárate para conocer los secretos de la hospitalidad milenaria, descubrir dónde se alojan las leyendas y encontrar tu próximo destino de viaje histórico. Estos son los hoteles con más solera del mundo, auténticos tesoros de la hostelería global que han hecho de la acogida un arte eterno.
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1. Nishiyama Onsen Keiunkan (Yamanashi, Japón) – Desde el año 705
El título del hotel en funcionamiento más antiguo del mundo recae, de forma indiscutible, en el Nishiyama Onsen Keiunkan. Situado en la prefectura de Yamanashi, Japón, este ryokan (posada tradicional japonesa) fue fundado en el año 705 d.C., durante el período Asuka. Su historia se remonta a más de 1.300 años de servicio ininterrumpido.
Fue establecido por Fujiwara Mahito, hijo de un ayudante del Emperador Tenji, y ha sido gestionado por la misma familia durante 52 generaciones. El secreto de su longevidad son las aguas termales (onsen) que brotan directamente en el establecimiento, consideradas terapéuticas desde tiempos inmemoriales.
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A lo largo de los siglos, ha hospedado a figuras históricas como shogunes y samuráis. Aunque las instalaciones se han modernizado para ofrecer comodidades contemporáneas, mantiene la esencia de la hospitalidad japonesa, el wabi-sabi y la conexión espiritual con la naturaleza. Es un monumento vivo a la tradición y la perseverancia.
2. Hōshi Ryokan (Komatsu, Japón) – Desde el año 718
Muy cerca en el tiempo, y también en Japón, se encuentra el Hōshi Ryokan, en Komatsu. Fundado en el año 718 d.C., es el segundo hotel más antiguo del mundo y también ha sido dirigido por la misma familia durante generaciones (46, para ser exactos). Su origen está ligado a una leyenda espiritual.
Según la tradición, el dios del santuario local, Hakusan, se le apareció en un sueño al monje budista Taicho Daishi y le indicó el lugar donde brotaban unas aguas termales con propiedades curativas. El monje mandó construir una posada junto al manantial para atender a los enfermos y peregrinos.
El ryokan ha pasado de ser un albergue para monjes a un refugio para la clase samurái y, finalmente, a un hotel de lujo que preserva su arquitectura tradicional de madera y sus jardines serenos. Sus aguas termales siguen siendo el corazón del establecimiento, ofreciendo un baño auténtico en la historia.
3. Zum Roten Bären (Friburgo, Alemania) – Desde el año 1120
Trasladándonos a Europa, el hotel más antiguo del continente es el Zum Roten Bären («El Oso Rojo»), en Friburgo, Alemania. Los documentos más antiguos que mencionan la posada datan del año 1120, aunque se cree que sus cimientos son aún más antiguos.
El edificio ha sobrevivido a numerosos incendios que asolaron la ciudad, incluido el gran bombardeo de 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, que destruyó gran parte del centro histórico. Milagrosamente, el hotel se salvó. Sus gruesos muros de piedra, vigas de madera a la vista y su bodega románica hablan de su pasado medieval.
Originalmente servía como parada para comerciantes y viajeros que recorrían las rutas comerciales. Hoy, combina un encanto histórico auténtico con un restaurante de alta cocina alemana, permitiendo a los huéspedes vivir una experiencia centenaria en el corazón de la Selva Negra.
4. The Olde Bell (Hurley, Inglaterra) – Desde el año 1135
En la pintoresca localidad de Hurley, a orillas del Támesis, se encuentra The Olde Bell, considerado el hotel más antiguo de Inglaterra. Su historia comenzó en 1135 cuando fue construido como una posada para albergar a los trabajadores y monjes de la cercana abadía benedictina de Hurley.
El edificio conserva características normandas, como arcos de piedra y chimeneas monumentales. Durante siglos, fue un punto crucial para el transporte fluvial y terrestre. Se rumorea que fue un lugar de reunión secreto para conspiradores políticos en distintas épocas.
Con sus habitaciones con nombres históricos, sus pasillos con suelo de piedra desgastado y su pub con entramado de madera, el hotel respira historia en cada rincón. Es el destino perfecto para quienes buscan la auténtica esencia de una posada inglesa con siglos de tradición.
5. The Maids Head Hotel (Norwich, Inglaterra) – Desde el año 1287
En la ciudad de Norwich, The Maids Head Hotel afirma con orgullo tener registros de huéspedes que se remontan al año 1287. Ocupa el sitio de una antigua casa de huéspedes para los obispos de Norwich, y el edificio actual mezcla arquitectura Tudor, georgiana y victoriana.
Ha recibido a figuras históricas de primer nivel, como la reina Isabel I, que se alojó aquí en 1578. Durante su visita, se dice que disfrutó de un banquete en lo que hoy es el «Salón de la Reina Isabel». El hotel también tiene un túnel secreto que, según la leyenda, conectaba con la catedral.
Con sus fantasmagóricas leyendas, su mobiliario de época y su ubicación frente a la catedral, el hotel ofrece una estancia impregnada de historia británica. Es un pedazo vivo del pasado medieval y renacentista de Inglaterra.
6. Hotel Interlaken (Interlaken, Suiza) – Desde 1323
En el corazón de los Alpes suizos, el Hotel Interlaken comenzó su vida en 1323 con el nombre de «Hospicio para los pobres». Fue fundado por los caballeros de la Orden Teutónica para dar refugio a los peregrinos y viajeros que cruzaban los pasos montañosos.
Con el tiempo, evolucionó de un humilde hospicio a una posada y luego a un hotel que atrajo a la aristocracia europea durante el Grand Tour del siglo XIX. Personalidades como Goethe y Felix Mendelssohn se contaron entre sus ilustres huéspedes.
El edificio actual, de estilo neoclásico, data del siglo XIX y se alza sobre los cimientos medievales originales. Su privilegiada ubicación con vistas a las montañas Jungfrau lo convierte en un mirador histórico a uno de los paisajes más espectaculares de Europa.
7. The Pilgrim Haus (Soest, Alemania) – Desde 1304
La ciudad hanseática de Soest alberga el Pilgrim Haus, una posada cuyos primeros registros como «hospitium» (albergue) datan de 1304. Su nombre revela su propósito original: dar cobijo a los peregrinos que se dirigían a los lugares santos de Europa, como Santiago de Compostela o Roma.
El edificio, con su fachada de entramado de madera (Fachwerk) típicamente alemana, es un ejemplo perfecto de la arquitectura medieval de la región. En su interior, las bajas vigas de madera, las estrechas escaleras y las paredes encaladas transportan al viajero directamente a la Edad Media.
Hoy, funciona como hotel y restaurante, sirviendo especialidades regionales en un ambiente que ha cambiado muy poco en su esencia durante más de siete siglos. Es una parada obligatoria en la ruta de los hoteles con historia.
8. Hotel Sant Francesc (Solsona, España) – Desde 1688
Viajamos a España para encontrar el Hotel Sant Francesc, situado en Solsona, Lleida. Aunque es «joven» comparado con los anteriores, su historia comenzó en 1688 cuando se construyó como un hospital y hospedería anexa al convento de Sant Francesc.
El edificio de piedra, de estilo barroco, mantiene la estructura original, incluido el claustro interior que ahora es un tranquilo patio. Durante siglos, sirvió como lugar de descanso para viajeros y trató a enfermos, hasta que en el siglo XX se transformó en el hotel que es hoy.
Su reforma respetó elementos históricos como los arcos, las bóvedas y la antigua capilla. Ofrece una combinación única de historia religiosa, arquitectura monumental y el confort moderno, siendo un excelente ejemplo de rehabilitación patrimonial en la hostelería.
9. The Seaside Inn (Kennebunkport, USA) – Desde 1667
Cruzando el Atlántico, el hotel más antiguo de Estados Unidos en continuo funcionamiento es The Seaside Inn, en Kennebunkport, Maine. Fue fundado en 1667 por el inmigrante británico John Gooch, a quien el rey Carlos II de Inglaterra concedió la tierra.
Inicialmente era una granja y casa de huéspedes para viajeros y marineros. La familia Gooch ha gestionado la propiedad de forma ininterrumpida durante doce generaciones, un récord familiar en la hostelería americana. El edificio principal conserva la estructura de madera original.
Con su ubicación frente al mar, sus amplios porches y su ambiente familiar, el hotel encapsula la esencia de la historia colonial y marítima de Nueva Inglaterra. Es un testimonio vivo de los primeros días de la América colonial.
10. L’Auberge du Vieux-Port (Montreal, Canadá) – Desde 1723 (en el edificio)
En Montreal, Canadá, el edificio que alberga el boutique hotel L’Auberge du Vieux-Port data de 1723, lo que lo convierte en una de las estructuras hoteleras más antiguas de América del Norte. Está situado en el histórico barrio del Viejo Puerto, el núcleo fundacional de la ciudad.
Originalmente fue un almacén construido por un rico comerciante francés, reflejando la arquitectura de piedra típica de la Nueva Francia. A lo largo de los siglos, el edificio fue almacén, fábrica y finalmente se transformó en hotel, conservando sus muros de piedra expuesta y sus vigas de madera originales.
Desde sus ventanas se tienen vistas al río San Lorenzo, la misma panorámica que observaron los primeros colonos y comerciantes de pieles. Ofrece una experiencia urbana profundamente enraizada en la historia canadiense.
Explorar los hoteles más antiguos del mundo es mucho más que buscar un lugar para dormir; es una inmersión en la historia viva de la humanidad. Desde los onsen japoneses que han calmado el cuerpo y el espíritu durante milenios hasta las posadas europeas que vieron pasar a peregrinos y reyes, estos establecimientos son custodios de tradiciones, arquitectura y relatos fascinantes.
Su supervivencia es un testimonio de adaptación, hospitalidad inquebrantable y, a menudo, del compromiso de generaciones de una misma familia. Cada noche que pasa un huésped en ellos, se escribe un nuevo capítulo en un libro de visitas que abarca siglos. La próxima vez que planifiques un viaje, considera alojarte en la historia. No solo te llevarás un recuerdo, sino una conexión tangible con el pasado.