¿Sabías que la capital boyacense guarda entre sus calles coloniales un patrimonio gastronómico que narra siglos de historia? Más allá de su imponente arquitectura y su aire frío, Tunja es una ciudad que se saborea. Sus platos típicos son un viaje directo al corazón de la cultura muisca y la tradición colonial, fusionando ingredientes autóctonos con técnicas que han pasado de generación en generación.
En este artículo, descubrirás las auténticas comidas típicas de Tunja, esos platos emblemáticos que definen la esencia de su mesa. No se trata solo de una lista, sino de una exploración de sabores únicos, historias fascinantes y preparaciones que han resistido el paso del tiempo. Desde reconfortantes sopas que abrigan del frío de la altiplanicie hasta postres de convento que endulzan el paladar, te guiaremos por un recorrido culinario imprescindible.
Si estás planeando una visita a la Ciudad Heroica o simplemente quieres conocer los platos tradicionales de Tunja y la gastronomía boyacense, este ranking es para ti. Prepárate para conocer los sabores que todo turista y local debe probar, y descubre por qué la comida de Tunja es considerada una de las joyas patrimoniales de Colombia.
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1. Cuchuco de Trigo con Espinazo
No hay plato más representativo y reconfortante de la gastronomía tunjana que el cuchuco de trigo. Este es, sin duda, el rey de las sopas boyacenses y un símbolo de la cocina de la región. Su nombre proviene del muisca «cuchucú», que significa grano triturado, y es precisamente ese cuchuco o trigo partido el que le da una textura espesa y única, diferente a cualquier otra sopa.
La preparación tradicional tunjana se hace específicamente con espinazo de cerdo, el cual se cocina a fuego lento por horas hasta que la carne esté tan suave que se desprenda del hueso. A este caldo se le añaden papas criollas, habas y, en algunas versiones, arvejas. El resultado es un plato de un sabor profundo, terroso y sumamente nutritivo, perfecto para el clima frío de la ciudad, que ronda los 13°C. Es común encontrarlo en los mercados y restaurantes típicos como el plato del día, especialmente los fines de semana.
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Probar el cuchuco es adentrarse en la esencia de la comida casera boyacense. Es un plato humilde pero lleno de historia, que habla del uso de los cereales andinos y de la tradición de las sopas espesas como alimento principal. No puedes decir que conoces las comidas típicas de Tunja si no has probado esta delicia.
2. Tamal Tunjano
El Tamal Tunjano se distingue de otros tamales colombianos por su envoltura, sus ingredientes y su historia ligada a las festividades locales. A diferencia del tamal valluno o tolimense, el de Tunja tradicionalmente se envuelve en hojas de *chisacá* (una planta local) y de bijao, lo que le imparte un aroma herbal muy característico. Es un plato que suele prepararse para ocasiones especiales, navidades y reuniones familiares.
Su masa, hecha a base de maíz trillado y condimentada con caldo de gallina, envuelve un guiso sustancioso. El relleno clásico incluye carne de cerdo, pollo, tocino, garbanzos, zanahoria, arvejas y, a veces, un huevo cocido en el centro. La combinación de sabores es compleja y deliciosa, donde se nota la influencia de las recetas coloniales adaptadas a los productos de la tierra fría.
Es uno de los platos típicos de Boyacá más celebrados y su preparación es todo un ritual. Encontrar el auténtico Tamal Tunjano es un must para cualquier visitante. Busca en panaderías tradicionales o puestos del mercado central al mediodía, donde suelen venderlo caliente. Es una experiencia culinaria completa y contundente.
3. Sobrebarrida Bogotana (o Tunjana)
Aunque su nombre sugiere un origen en la capital, la Sobrebarrida es un plato tan arraigado en Tunja que muchos la consideran propia. Es la opción perfecta para quienes buscan un plato fuerte, abundante y lleno de sabor. Consiste en un plato base de frijoles cocidos con cerdo (usualemente costilla), sobre el cual se «barre» o coloca una generosa porción de arroz blanco, carne asada (o frita), chicharrón, aguacate, plátano maduro y arepa boyacense.
La magia de este plato está en la mezcla de texturas y sabores: la cremosidad de los frijoles, lo crujiente del chicharrón, lo dulce del plátano y lo sustancioso de la carne. Es un plato festivo y familiar, ideal para compartir. En Tunja, es común encontrarlo en fincas restaurante y en sitios especializados en comida típica boyacense, donde se sirve en porciones generosas que satisfacen hasta al comensal más hambriento.
Representa la fusión de lo rural y lo urbano en la mesa, y es un excelente ejemplo de la comida típica de Tunja que llena y reconforta. Es una experiencia gastronómica que no te puedes perder si quieres probar un poco de todo lo que ofrece la región en un solo plato.
4. Gallina Campesina o Criolla
Este es un plato de celebración y de domingo en familia. La Gallina Campesina de Tunja no es un simple sancocho; es un guiso espeso y aromático que requiere tiempo y paciencia. La clave está en usar una gallina criolla, de campo, cuya carne es más firme y sabrosa que la de un pollo industrial. Esta se cocina lentamente en una salsa hecha con cebolla, tomate, ajo, comino y color, que se espesa con la propia gelatina y grasa del animal.
Se suele acompañar con papas sabaneras o criollas, que absorben el delicioso caldo, y se sirve con arroz blanco y una arepa de maíz pelado. El sabor es intenso, hogareño y profundamente satisfactorio. Es un plato que evoca inmediatamente la cocina de las abuelas y las grandes ollas en fogones de leña.
Encontrar la auténtica Gallina Campesina es adentrarse en la tradición más pura. Muchos restaurantes en el centro histórico o en la vía a Paipa la ofrecen los fines de semana. Es, sin duda, uno de los platos estrella de la comida tradicional tunjana y un testimonio vivo de la cocina de la tierra fría.
5. Postre de Curuba
Para cerrar con broche de oro, la gastronomía de Tunja ofrece dulces memorables, y el Postre de Curuba es uno de sus máximos exponentes. La curuba, una fruta de la pasiflorá autóctona de los Andes, es la protagonista de este manjar. El postre es una especie de mousse o crema suave, de un color anaranjado intenso y un sabor agridulce y floral único, imposible de confundir.
Su preparación artesanal mezcla el puré de la fruta con azúcar y claras de huevo batidas a punto de nieve, logrando una textura aterciopelada y ligera. Es un postre refrescante pero a la vez reconfortante, que representa perfectamente el uso de los frutos nativos en la repostería local. Es común encontrarlo en las cafeterías del centro, en pastelerías tradicionales y como opción de postre en los restaurantes de comida típica.
Probar el Postre de Curuba es descubrir un sabor auténticamente andino. Es la prueba de que las comidas típicas de Tunja no solo se limitan a platos fuertes, sino que también tienen un lado dulce y sofisticado, heredado de las tradiciones conventuales que aprovecharon las frutas de la región para crear delicias únicas.
Conclusión
La riqueza de las comidas típicas de Tunja va mucho más allá de simplemente saciar el hambre; es un viaje sensorial a través de la historia y la cultura boyacense. Desde el reconfortante y ancestral Cuchuco de Trigo hasta el festivo y abundante Tamal Tunjano, cada plato cuenta una historia de fusión indígena y colonial, de adaptación al clima frío y de amor por los ingredientes de la tierra.
Probar la Sobrebarrida, la Gallina Campesina y el Postre de Curuba completa una experiencia gastronómica que define lo que es visitar la capital de Boyacá. Estos platos, encontrados en mercados, restaurantes familiares y fincas aledañas, son el alma de la gastronomía tunjana y una razón de peso para explorar esta hermosa ciudad colonial. Así que, en tu próxima visita, no te limites a admirar sus monumentos; date el gusto de saborear su verdadera esencia, plato a plato.