¿Sabías que la capital asturiana esconde una de las tradiciones gastronómicas más ricas y reconfortantes de España? Oviedo no es solo la ciudad de las estatuas, la catedral o el Premio Princesa de Asturias; es, sobre todo, un destino para los sentidos donde la buena mesa es un arte. La pregunta es: ¿cuáles son esos platos emblemáticos, esas recetas que han pasado de generación en generación y que definen el alma de Oviedo?
En este artículo, te llevamos de paseo por los fogones de la ciudad para descubrir las auténticas comidas típicas de Oviedo. No hablamos solo de la famosa fabada, sino de un universo de sabores que va desde mariscos de la cercana costa hasta carnes de la montaña, pasando por postres conventuales con siglos de historia. Prepárate para un viaje culinario donde cada bocado cuenta una historia de tradición, producto local y un amor profundo por la buena cocina. ¡Vamos a descubrirlos!
1. Fabada Asturiana
No podía empezar este listado de otra manera. La fabada asturiana es el plato más universal de la región y su epicentro indiscutible es Oviedo. Se trata de un contundente guiso de origen humilde, elaborado con fabes (unas alubias blancas grandes, planas y cremosas), compango (que incluye morcilla asturiana, chorizo y lacón o tocino) y azafrán.
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Su secreto reside en la calidad de sus ingredientes. Las fabes deben ser de la variedad «de la Granja», protegidas por una Indicación Geográfica Protegida (IGP). La cocción es lenta y a fuego bajo, durante horas, para lograr una textura mantecosa en las alubias y que los sabores del compango impregnen todo el caldo. En Oviedo, degustar una buena fabada es casi un ritual, especialmente en los fríos días de invierno. Es el plato estrella de cualquier sidrería o restaurante tradicional de la ciudad.
2. Cachopo
El cachopo es mucho más que un simple filete empanado. Es una institución gastronómica ovetense y asturiana. Consiste en dos filetes grandes y finos de ternera asturiana (típicamente de raza casina o asturiana de los valles) que se rellenan con jamón serrano y queso, se empanan y se fríen hasta quedar dorados y crujientes por fuera, y jugosos y fundidos por dentro.
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La clave de un buen cachopo ovetense está en la calidad de la carne, en un relleno generoso y en que quede bien sellado para que el queso no se escape durante la fritura. Se sirve tradicionalmente con patatas fritas, pimientos asados y, a veces, con una guarnición de salsa. Es un plato para compartir, debido a su tamaño, y simboliza la cocina de celebración y la abundancia de los productos de la tierra.
3. Pitu de Caleya
Este es un manjar único que refleja la conexión de Oviedo con el campo asturiano. El «pitu de caleya» no es un pollo cualquiera; es un gallo o pollo de corral criado en libertad, alimentado de forma natural, lo que le confiere una carne más firme, sabrosa y con una textura distintiva. Su nombre proviene del asturiano «caleya» (calle), haciendo referencia a su crianza al aire libre.
En Oviedo, se prepara tradicionalmente «al ajillo» o «a la sidra». La versión al ajillo, con abundante aceite de oliva, ajos y guindilla, es un clásico lleno de sabor. Cocinar un pitu de caleya requiere su tiempo, ya que su carne es más dura que la del pollo industrial, pero el resultado es un plato con una profundidad de sabor incomparable, muy apreciado en las festividades y reuniones familiares.
4. Merluza a la Sidra
Aunque Asturias tiene costa, Oviedo recibe lo mejor del mar Cantábrico a diario. La merluza a la sidra es un perfecto ejemplo de la fusión entre el producto marino y el elemento más identitario de la región: la sidra. Para este plato, se utilizan rodajas o lomos de merluza fresca, que se cueven en una salsa hecha a base de sidra natural asturiana, cebolla y a veces guisantes o almejas.
La sidra, al reducirse, pierde su acidez y aporta un punto afrutado y ligeramente ácido que realza el sabor delicado de la merluza sin enmascararlo. Es un plato elegante, sabroso y representativo de la cocina asturiana que se puede encontrar en muchos restaurantes del casco histórico de Oviedo, demostrando la versatilidad de la sidra más allá de la copa.
5. Callos a la Asturiana
Los callos son otro de los guisos de tradición humilde que han alcanzado la categoría de plato señorial en Oviedo. La versión asturiana se distingue por su riqueza y espesor. Se elaboran con estómago de ternera (callos), morro y manitas de cerdo, todo ello cocido durante muchas horas hasta quedar extremadamente tierno.
Lo que marca la diferencia es el sofrito base, con cebolla, pimiento y tomate, y el toque final con chorizo, morcilla asturiana y, frecuentemente, garbanzos. El resultado es un guiso oscuro, potente, especiado y reconfortante, perfecto para los días fríos. En Oviedo, es un plato muy común en los menús del día de los restaurantes tradicionales y sidrerías.
6. Arroz con Leche
El postre por excelencia de Asturias y, por supuesto, de Oviedo. No es un arroz con leche cualquiera; es una receta que bordea la perfección cremosa. Se elabora con ingredientes sencillos pero de calidad: leche entera, arroz de grano corto, azúcar, mantequilla y un toque de canela y limón para aromatizar.
La técnica es lo crucial: una cocción lenta y paciente, removiendo constantemente para que el almidón del arroz espese la leche hasta lograr una textura sedosa y cremosa, nunca líquida ni excesivamente compacta. Se sirve espolvoreado con canela y, a menudo, con una capa caramelizada en la parte superior (arroz con leche quemado). Es el final dulce y tradicional de cualquier comida ovetense que se precie.
7. Casadielles
Este postre, de origen probablemente conventual, es una delicia típica de la zona central de Asturias, muy asociada a Oviedo y su área de influencia. Las casadielles son una especie de empanadillas dulces, hechas con una masa fina y crujiente (similar a la de los hojaldres o la masa de frixuelos) que se rellena de una mezcla de nueces o avellanas trituradas, azúcar y anís o aguardiente.
Se fríen en aceite abundante hasta quedar doradas y se espolvorean generosamente con azúcar glas. El contraste entre la masa crujiente y el relleno dulce y ligeramente húmedo de frutos secos es irresistible. Son un dulce típico del Antroxu (Carnaval) y de la festividad de Todos los Santos, pero hoy en día se pueden encontrar en pastelerías de Oviedo durante todo el año.
Como has podido comprobar, las comidas típicas de Oviedo son un fiel reflejo de Asturias: contundentes, honestas, basadas en productos excepcionales y llenas de sabor. Desde la reconfortante fabada hasta el dulce final del arroz con leche, esta cocina habla de un territorio entre mar y montaña, de tradiciones arraigadas y de una hospitalidad que se expresa en la mesa.
Visitar Oviedo es, inevitablemente, emprender un viaje gastronómico. Te invitamos a perderte por sus sidrerías, restaurantes tradicionales y mercados para vivir en primera persona esta experiencia. Porque en Oviedo, cada plato es más que comida; es una parte viva de su historia y su cultura. ¡Buen provecho!